Lo considero spam, no me gusta
La tentación es bien sencilla: te envío un correo electrónico “porque creo que te interesa”. Vamos, que debería de estar agradecido. Personalmente has decidido por mí que cierto contenido me interesaría y me has incluido en una lista de personas privilegiadas a las que dirigirás tu correo. Gracias, pero no. Déjame decidir.





